Pintar con témperas escolares: trucos y consejos

Las témperas escolares son un tipo de pintura que tienen una consistencia superior a la acuarela y una mayor capacidad cubriente. Son ideales para los trabajos de manualidades y se pueden utilizar a partir de los tres años de edad. La gran oferta de colores y su facilidad de limpieza son los responsables de que sean unas de las pinturas para niños mas valoradas y vendidas.

Temperas escolares de colores

¿Qué tipos de témperas escolares existen?

Existen una gran cantidad de fabricantes y marcas de témpera escolar, siendo las témperas de la marca Jovi una de las más famosas. Otra marca muy vendida es la italiana Giotto. Se pueden clasificar las témperas según su consistencia:

  • Témperas en pasta: hay que diluirlas con agua para poderlas utilizar. Vienen en pequeños botes con tapa. Son muy espesas.
  • Témpera líquida: ya vienen listas para utilizar. Se venden en formatos de mayor tamaño -generalmente en botes de medio litro o un litro-. Aunque en teoría se pueden usar directamente en la práctica hay quien las diluye hasta con la mitad de agua pues muchas de las témperas líquidas comerciales aún son muy densas y cuesta trabajo extenderlas sobre la superficie.

¿Qué características tienen las témperas escolares?

Las témperas son muy apreciadas por los usuarios por dos motivos. Primero, se limpian fácilmente de casi cualquier superficie así como de las manos. Y para ello sólo hay que utilizar un poco de agua.

La segunda característica es la posibilidad de mezclar los colores entre sí. Si al catálogo de témperas, que ya es extenso de por sí, añadimos la posibilidad de mezclar los tonos nos encontramos con que podemos conseguir reproducir prácticamente cualquier color.

¿Para que sirven las témperas escolares?

Sobre todo para uso escolar y manualidades. Se pueden aplicar sobre papel, cartulina, cartón, tela, madera, aglomerado, tableros de manualidades, materiales cerámicos, etc.

Las témperas son muy utilizadas en los colegios para la clase de plástica. Su mayor consistencia respecto a las acuarelas permite cubrir con mayor facilidad y rapidez las superficies.

Consejos para utilizar las témperas escolares

Ahí van algunas recomendaciones que te permitirán sacar el mejor partido a las témperas escolares:

  1. Nunca las utilices en su recipiente: si lo haces es fácil que las ensucies al mezclar los colores. También conseguiras que se te deterioren antes ya que tenerlas expuestas al aire se contaminarán con partículas de polvo perdiendo la viveza de sus colores.

    En vez de eso consigue una paleta de pintor o un plato amplio de plástico y dosifica la cantidad que necesites de cada uno de los colores que preveas utilizar.

  2. Limpia los utensilios y herramientas en cuanto termines de utilizarlas: las témperas se limpian muy bien con agua, pero hay que hacerlo antes de que se sequen. Así conservarás los pinceles y paletinas en perfectas condiciones durante toda su vida útil.
  3. No confies en que podrás eliminar las manchas de témpera de la ropa: aunque algunos fabricantes indican que es posible no son pocas las personas que se quejan de lo contrario. Haz una prueba antes de echar a perder las prendas de ropa. De la mesa y de superficies poco porosas si que las podrás eliminar fácilmente.
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¿En qué se diferencia una destructora cara de una barata?

Las destructoras de papel, al igual que sucede con toda máquina de oficina, o mejor dicho, con cualquier máquina en general pueden ser buenas o malas. Podemos comprar una trituradora por unos 30 euros o gastarnos más de 2000 euros en un modelo industrial. Evidentemente no van a tener las mismas prestaciones. Faltaría más. ¿Pero en qué se diferencia una destructora barata de una cara?

papel-triturado

Los materiales y el cuerpo de las trituradoras de papel no fueron hechos todos iguales

Una máquina de triturar papel de 30 euros tiene cuchillas de juguete. Monta un motor eléctrico ridículo. Como mucho pesará tres o cuatro kilos y apenas será capaz de procesar cuatro o cinco hojas simultáneamente. Para ensamblar estos componentes no hace falta romperse mucho la cabeza. Una carcasa de plástico será más que suficiente. Las destructoras de papel más baratas tienen estas características.

En cambio una destructora de documentos industrial con capacidad para triturar fajos de 20 hojas no sólo necesita un buen motor y unas buenas cuchillas. El cuerpo y su estructura deben estar bien diseñados para soportar el esfuerzo del motor y evitar vibraciones y ruidos. Una máquina de cincuenta kilos no puede tener cuerpo de plástico. Necesita un chasis metálico de acero al carbono. Sobre el irán atornillados los componentes. Por último se colocarán tapas embellecedoras. Puede parecer de plástico, pero tiene el alma de metal.

Aquí tenemos pues la primera de las diferencias. Los materiales con los que está fabricada. A mayor precio mayor calidad en las materias primas usadas. Y mayor vida útil de la máquina. Como ocurre con casi todo lo que podemos comprar. Lógico

Las cuchillas de las destructoras de papel. Ni cortan lo mismo ni cortan igual

Una destructora barata no es capaz de triturar demasiadas hojas al mismo tiempo. Su cabezal de corte está hecho de acero ordinario. Su motor tampoco es muy grande. Las dimensiones de sus cuchillas son reducidas. Notaremos que se calienta enseguida. Es lo que se puede esperar en una máquina de cincuenta euros.

Si nos vamos al otro extremo. A una destructora industrial. Encontraremos que sus cuchillas están elaboradas con acero endurecido de excelente calidad. Ya no será un simple acero al carbono. El fabricante, posiblemente habrá escogido acero inoxidable u otro tipo de acero aleado con elementos especiales como el boro, el molibdeno, el cromo o el vanadio. Estos aceros reforzados son mucho más duros que el acero ordinario. Además de cortar mejor duran más tiempo afilados.

Esta claro que un cabezal de corte barato no corta el mismo número de hojas que uno industrial. Pero no sólo se diferencian en esto. Tampoco cortan igual. Las máquinas más baratas destruyen el documento en forma de tiras alargadas. Recomponerlo sería laborioso pero no imposible. En cambio un modelo de alta gama pulveriza el papel en micropartículas. Recuperar la información es sencillamente imposible. Además las buenas destructoras de documentos pueden triturar las grapas y los clips de los documentos directamente.

Los diferentes motores eléctricos empleados en las destructoras de documentos

Podríamos decir que el motor es lo más importante de la destructora. No es del todo cierto. Pero desde luego de su calidad depende el correcto funcionamiento de la máquina. De poco sirve tener una estructura robusta y una cuchilla excelente si no tenemos un buen motor capaz de proporcionar la energía necesaria para mover la máquina y realizar el corte.

Los motores eléctricos baratos suelen girar rápido pero no pueden vencer esfuerzos elevados. Es decir tienen un par motor bajo. Es mucho más económico fabricar un motor rápido que uno potente. Sin embargo en una destructora necesitamos lo segundo. Un motor capaz de vencer una gran resistencia incluso a bajas revoluciones. Esta es otro de los aspectos clave que diferencian una destructora buena de una mala.

Como consecuencia de este hecho aparecen más diferencias. Algunas máquinas incluyen mecanismos de seguridad para evitar el sobrecalentamiento del motor. Esto puede suponer desde sensores de temperatura o temporizadores que desactivan la máquina en determinados momentos para evitar daños en el motor. Los mejores modelos incluyen otro tipo de sensores que nos pueden avisar de que estamos introduciendo más hojas de las que deberíamos. Las mejores destructoras de documentos son capaces de funcionar de manera continua sin someternos a periodos de reposo.

El tamaño de la papelera

Es la última de las diferencias que existen. Y va en consonancia con el resto de cualidades. Una destructora barata como no puede triturar demasiado papel tiene un depósito bastante pequeño. Nos obliga a vaciarlo continuamente.

Sin embargo con una máquina industrial podemos tirarnos diez días triturando papel antes de que nos veamos obligados a abrir el depósito y cambiar la bolsa.

Conclusión

Como con todo en la vida una máquina cara nada tiene que ver con una barata. Por ejemplo: no se puede pretender comprar una destructora de treinta euros si nuestra empresa tiene doscientos empleados. Una mínima investigación nos permitirá elegir el modelo correcto de destructora incluso si no sabemos demasiado sobre el asunto.

Y es que como suele ocurrir la marca de la máquina no es lo más importante. Lo fundamental es comprar una destructora del segmento de uso adecuado a nuestras necesidades. Entre el modelo más barato de 30 euros y los más caros de más de 2000 existe toda una gama intermedia de modelos que pueden cubrir, sin lugar a dudas, nuestras necesidades.