Descubre los lápices acuarelables ¿qué son y para qué sirven?

La acuarela es una técnica artística húmeda, muy apreciada en bellas artes, con la que se logran obras de gran belleza. Está considerada por muchos artistas y pintores como una de las técnicas más díficiles de aprender. En una obra bien ejecutada con acuarela no se notan los trazos del pincel, las transiciones de color son suaves y delicadas y se logran efectos de luces y transparencias muy difíciles de obtener mediante otras técnicas. Para obtener efectos parecidos de forma más sencilla se crearon los lápices acuarelables.

¿Qué son los lápices acuarelables?

Es la primera pregunta que nos hacemos cuando escuchamos por primera vez este nombre. Pues bien, los lápices acuarelables son tan sólo unas pinturas de madera algo especiales cuya mina es soluble en agua.

Caja metálica de lápices acuarelables

Caja metálica de lápices acuarelables

En su aspecto externo son imposibles de diferenciar de los lápices de colores permanentes, a menos que tengan algún tipo de inscripción que nos advierta de que en efecto son acuarelables, lo que suele ocurrir.

Marcas como Faber-Castell, Staedtler, Caran d’Ache añaden a estas pinturas coletillas como Acquacolor, Aquarell, Watercolor, etc. Sólo así las podemos así de los clásicos lapiceros de madera.

¿Para qué sirven los lápices acuarelables?

Estos lápices permiten recrear el aspecto de los dibujos a la acuarela mediante un proceso creativo -mucho más sencillo- que está al alcance de artistas principiantes o de nivel intermedio.

Gracias a la técnica conocida como acuarelado es posible imitar la belleza de las acuarelas, su particular transparencia, su peculiar reflejo de la luz sin la tortuosa curva de aprendizaje que tienen estas pinturas.

¿Cómo se lleva a cabo el acuarelado de los dibujos?

Existen dos técnicas para acuarelar dibujos. La primera, más sencilla, consiste en la aplicación del color de forma clásica, es decir, en seco, para posteriormente realizar retoques por medio de un pincel humedecido en agua.

La otra alternativa es el humedecimiento previo del soporte con la ayuda de una esponja o bayeta. Cuando la mina del lápiz entre en contacto con el papel se disolverá ligeramente dejando el color algo difuminado y cremoso. Igualmente se pueden realizar retoques con la ayuda del pincel.

Técnica del acuarelado con lapiceros acuarelables

Técnica del acuarelado mediante un pincel húmedo

Al margen de la técnica escogida, resulta imprescindible conocer un pequeño truco que usan los artistas para retocar las obras: cargar la pintura directamente en el pincel. Para lograrlo, sólo hay que humedecer el pincel y acercarlo suavemente a la punta del lápiz, la mina se disuelve y el pincel queda cargado de pintura. Es muy útil cuando se desea añadir color en alguna zona una vez que hemos comenzado el proceso del acuarelado.

¿Dónde comprar lápices de colores acuarelables?

Los lápiceros acuarelables se pueden comprar en Amazon, en tiendas de bellas artes y en papelerías online.

Existen varias calidades y precios. Desde marcas blancas que ofrecen estuches de doce colores por unos 3€, la gama profesional de Faber-Castell Albrecht Dürer o las pinturas profesionales para artistas como las de la marca Derwent donde una lata de 36 colores cuesta más de 50€.

lapices-derwent

Lapiceros acuarelables para artistas

En este caso podemos observar que cada uno de los lápices incluye el nombre del pigmento de color tal y como se usa en las pinturas acrílicas y al óleo: azul ultramarino, sombra tostada, tierra sombra, etc.

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¿Cómo reparar archivadores y carpetas de anillas?

No siempre es necesario deshacerse de los viejos archivadores y carpetas de anillas, a no ser que las cubiertas de cartón se encuentren en muy mal estado. Los problemas más comunes que surgen es el desalineado de las anillas o simplemente la pérdida del compresor de hojas. Ambas cosas se pueden solucionar sin demasiada dificultad. Vamos a ver como reparar un archivador de anillas.

Archivadores de anillas

¿Cómo reparar el mecanismo de anillas de un archivador de palanca?

Generalmente las anillas se deforman con el paso del tiempo debido al peso de las hojas. Se pueden quedar ligeramente separadas (abiertas), a diferente altura o desalineadas lateralmente. Se puede recuperar su posición forzándolas con la mano o con la ayuda de un pequeño alicate. Para lograr un ajuste perfecto es importante efectuar las correcciones poco a poco y siempre con el mecanismo abierto. Probaremos a cerrar de nuevo después de cada ajuste. Se suele conseguir con un par de intentos. Con un poco de práctica resulta muy rápido recuperar el mecanismo y dejar los archivadores como el primer día.

Si el archivador lo tenemos lleno de hojas retiraremos las hojas con cuidado, en lotes lo más grandes posibles pero intentando que queden alineadas para facilitar el posterior archivo. También podemos retrasar la reparación y aprovechar para hacerlo cuando llegue el momento de traspasar los documentos a las cajas de archivo definitivo.

Accesorios para los archivadores de anillas

Otro problema bastante común es la pérdida del compresor de hojas. El compresor cumple una función imprescindible: oprime las hojas contra la cubierta trasera del archivador para evitar que se muevan al ponerlo en la estantería. De hecho si tenemos un archivador sin compresor de hojas además de resultar inestable comprobaremos que nos dura mucho menos tiempo. Afortunadamente esto tiene fácil solución: se pueden comprar compresores de repuesto en cualquier papelería online. Existen dos modelos:

Compresor de hojas de palanca

Compresor de hojas deslizante

El compresor de hojas de palanca suele ser más barato. Dispone de dos varillas que se cierran mediante la acción de la palanca.

La otra opción es el compresor de hojas deslizante. Está formado por un alambre continuo que forma una ranura que disminuye de ancho gradualmente. Al alejarlo de las anillas estas se traban en la ranura y lo dejan bloqueado. Ambos cumplen su función y sólo es cuestión de gustos el utilizar uno u otro.

 

Con el mecanismo de anillas reparado y la compra de un nuevo compresor sólo nos queda un asunto por resolver: la etiqueta. Los archivadores de calidad incluyen un porta etiquetas en el lomo. En ese caso basta con imprimir o escribir en una nueva tarjeta para identificar el contenido. Sin embargo, si nuestra carpeta tiene etiqueta adhesiva tendremos que recurrir a otra solución: pegar una nueva etiqueta.

Etiqueta adhesiva para archivadores de anillas

Marcas como Elba venden estas etiquetas que podemos encontrar en diversos tamaños y colores (los más habituales son blanco y hueso).

Conclusión

Con accesorios de repuesto como las etiquetas y los compresores de hojas y con un poco de paciencia es posible reparar la mayoría de los archivadores de oficina y evitar así tener que comprar uno nuevo.