Sacapuntas de manivela

Los sacapuntas de manivela permiten afilar una gran cantidad de lápices en muy poco tiempo. Resultan herramientas indispensables para dibujantes que quieran mantener siempre afilada su colección de pinturas.

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Un sacapuntas de manivela con estética de cámara de fotos antigua

La cuchilla helicoidal de estos utensilios talla la punta del lapicero dejando un buen acabado. Muy superior al que se obtiene con los sacapuntas de mano con cuchilla recta.

El único inconveniente que tienen es su precio elevado. Creemos que para usuarios esporádicos de pinturas de madera su compra no tiene mucho sentido. Pero un artista que tenga un gran número de lápices encontrará en él un buen aliado. Una herramienta que te permite tener las pinturas afiladas sin perder demasiado tiempo en esta engorrosa labor.

Su depósito de virutas evitará que ensuciemos la mesa de nuestro escritorio.

¿En qué debemos fijarnos a la hora de comprar un sacapuntas de manivela?

Hay dos puntos muy importantes a tener en cuenta:

  • La robustez de su estructura
  • El mecanismo de fijación a la mesa

Estos sacapuntas por su diseño deben estar bien anclados a la mesa para evitar su desplazamiento. Sólo así resultan realmente efectivos. La idea es meter el lápiz y darle a la manivela. No tener que sujetarlo con las manos haciendo malabarismos. Para ello suelen incluir una ventosa. Si tenemos la oportunidad de probarlo comprobaremos que la fijación es correcta y que no se mueve demasiado.

La segunda consideración es comprar un modelo que esté fabricado con materiales resistentes. Los modelos con piezas de plástico no son recomendables. Antes o después se romperá alguno de sus elementos y, a menos que vendan repuestos, nos quedaremos sin afilalápices.

A continuación os ofrecemos algunas reseñas de sacapuntas de manivela.

Sacapuntas de manivela Caran d’Ache

sacapuntas-carandache.jpg Un excelente sacapuntas de escritorio fabricado en Suiza por la prestigiosa marca de instrumentos de escritura y dibujo Caran d’Ache.

Una de las ventajas más importantes de este sacapuntas es que lo podemos fijar de manera segura sobre cualquier mesa o estantería.

Este modelo sirve para filar lápices de cuatro a diez milímetros de diámetro. Afila tanto los lápices redondos como los hexagonales.

Esta construido con materiales muy robustos. La mayor parte de su cuerpo así como su mecanismo y cuchilla de corte son de acero. No es barato ya que cuesta unos 120 euros pero puede durarnos toda la vida así que vale la pena hacer el esfuerzo.

Las opiniones que tiene este afilalápices son muy positivas. Muchos alaban el excelente centrado de la punta y la buena sujeción del mismo a la mesa. No es de extrañar ya que la propia Caran d’Ache también fabrica lapiceros de madera. Su conocimiento les ha permitido diseñar un excelente sacapuntas de escritorio. Recomendado.

Sacapuntas de escritorio Faber-Castell 180963

Sacapuntas de escritorio Faber-CastellEl sacapuntas de escritorio Faber-Castell 180963 es un modelo de sobremesa con manivela y cuchilla helicoidal.

El afilado que deja en los lápices es de buena calidad. Sirve para afilar los lápices de grafito, los de colores y las pinturas de madera pastel. No es adecuado para lápices de mina muy blanda ya que romperá las puntas.

Deja un buen afilado pero no es demasiado robusto

Una de las quejas que tienen los compradores de este afilalápices Faber es que algunas sus piezas de plástico se rompen al cabo del tiempo. Obviamente no es comparable -ni por el precio ni por la calidad de sus materiales- con un afilalápices de El Casco.

Teniendo en cuenta que estamos hablando de un sacapuntas de escritorio de más de ochenta euros consideramos este hecho como algo inaceptable.

¿En qué se diferencia una destructora cara de una barata?

Las destructoras de papel, al igual que sucede con toda máquina de oficina, o mejor dicho, con cualquier máquina en general pueden ser buenas o malas. Podemos comprar una trituradora por unos 30 euros o gastarnos más de 2000 euros en un modelo industrial. Evidentemente no van a tener las mismas prestaciones. Faltaría más. ¿Pero en qué se diferencia una destructora barata de una cara?

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Los materiales y el cuerpo de las trituradoras de papel no fueron hechos todos iguales

Una máquina de triturar papel de 30 euros tiene cuchillas de juguete. Monta un motor eléctrico ridículo. Como mucho pesará tres o cuatro kilos y apenas será capaz de procesar cuatro o cinco hojas simultáneamente. Para ensamblar estos componentes no hace falta romperse mucho la cabeza. Una carcasa de plástico será más que suficiente. Las destructoras de papel más baratas tienen estas características.

En cambio una destructora de documentos industrial con capacidad para triturar fajos de 20 hojas no sólo necesita un buen motor y unas buenas cuchillas. El cuerpo y su estructura deben estar bien diseñados para soportar el esfuerzo del motor y evitar vibraciones y ruidos. Una máquina de cincuenta kilos no puede tener cuerpo de plástico. Necesita un chasis metálico de acero al carbono. Sobre el irán atornillados los componentes. Por último se colocarán tapas embellecedoras. Puede parecer de plástico, pero tiene el alma de metal.

Aquí tenemos pues la primera de las diferencias. Los materiales con los que está fabricada. A mayor precio mayor calidad en las materias primas usadas. Y mayor vida útil de la máquina. Como ocurre con casi todo lo que podemos comprar. Lógico

Las cuchillas de las destructoras de papel. Ni cortan lo mismo ni cortan igual

Una destructora barata no es capaz de triturar demasiadas hojas al mismo tiempo. Su cabezal de corte está hecho de acero ordinario. Su motor tampoco es muy grande. Las dimensiones de sus cuchillas son reducidas. Notaremos que se calienta enseguida. Es lo que se puede esperar en una máquina de cincuenta euros.

Si nos vamos al otro extremo. A una destructora industrial. Encontraremos que sus cuchillas están elaboradas con acero endurecido de excelente calidad. Ya no será un simple acero al carbono. El fabricante, posiblemente habrá escogido acero inoxidable u otro tipo de acero aleado con elementos especiales como el boro, el molibdeno, el cromo o el vanadio. Estos aceros reforzados son mucho más duros que el acero ordinario. Además de cortar mejor duran más tiempo afilados.

Esta claro que un cabezal de corte barato no corta el mismo número de hojas que uno industrial. Pero no sólo se diferencian en esto. Tampoco cortan igual. Las máquinas más baratas destruyen el documento en forma de tiras alargadas. Recomponerlo sería laborioso pero no imposible. En cambio un modelo de alta gama pulveriza el papel en micropartículas. Recuperar la información es sencillamente imposible. Además las buenas destructoras de documentos pueden triturar las grapas y los clips de los documentos directamente.

Los diferentes motores eléctricos empleados en las destructoras de documentos

Podríamos decir que el motor es lo más importante de la destructora. No es del todo cierto. Pero desde luego de su calidad depende el correcto funcionamiento de la máquina. De poco sirve tener una estructura robusta y una cuchilla excelente si no tenemos un buen motor capaz de proporcionar la energía necesaria para mover la máquina y realizar el corte.

Los motores eléctricos baratos suelen girar rápido pero no pueden vencer esfuerzos elevados. Es decir tienen un par motor bajo. Es mucho más económico fabricar un motor rápido que uno potente. Sin embargo en una destructora necesitamos lo segundo. Un motor capaz de vencer una gran resistencia incluso a bajas revoluciones. Esta es otro de los aspectos clave que diferencian una destructora buena de una mala.

Como consecuencia de este hecho aparecen más diferencias. Algunas máquinas incluyen mecanismos de seguridad para evitar el sobrecalentamiento del motor. Esto puede suponer desde sensores de temperatura o temporizadores que desactivan la máquina en determinados momentos para evitar daños en el motor. Los mejores modelos incluyen otro tipo de sensores que nos pueden avisar de que estamos introduciendo más hojas de las que deberíamos. Las mejores destructoras de documentos son capaces de funcionar de manera continua sin someternos a periodos de reposo.

El tamaño de la papelera

Es la última de las diferencias que existen. Y va en consonancia con el resto de cualidades. Una destructora barata como no puede triturar demasiado papel tiene un depósito bastante pequeño. Nos obliga a vaciarlo continuamente.

Sin embargo con una máquina industrial podemos tirarnos diez días triturando papel antes de que nos veamos obligados a abrir el depósito y cambiar la bolsa.

Conclusión

Como con todo en la vida una máquina cara nada tiene que ver con una barata. Por ejemplo: no se puede pretender comprar una destructora de treinta euros si nuestra empresa tiene doscientos empleados. Una mínima investigación nos permitirá elegir el modelo correcto de destructora incluso si no sabemos demasiado sobre el asunto.

Y es que como suele ocurrir la marca de la máquina no es lo más importante. Lo fundamental es comprar una destructora del segmento de uso adecuado a nuestras necesidades. Entre el modelo más barato de 30 euros y los más caros de más de 2000 existe toda una gama intermedia de modelos que pueden cubrir, sin lugar a dudas, nuestras necesidades.