El origen del típex: el primer corrector empleado para corregir textos de bolígrafo

Esta es una lista de compra de materiales de oficina, imaginaria, pero que muy bién podría ser cierta. Hoy el típex lo consideramos un producto de papelería tan común como el bolígrafo o los cuadernos. Sin embargo no siempre ha estado ahí, hubo un día en el que su llegada marcó un antes y un después en la escritura manual: la posibilidad de corregir errores sin necesidad de tachar o emborronar el papel.

¿Cómo apareció el típex?

El primer típex que apareció no era líquido y no era para corregir textos escritos con bolígrafo o pluma estilográfica. No. Eran unas pequeñas hojitas recubiertas de un material químico que se adhería al papel mediante presión. Y se utilizaban para realizar correcciones con la máquina de escribir. Lo inventó la empresa Tipp-Ex.

Las originales hojas de Tipp-Ex para correcciones a máquina

Las originales hojas de Tipp-Ex para correcciones a máquina

Su funcionamiento era muy sencillo. Se intercalaba una hoja de Tipp-Ex entre el papel y la máquina de escribir. Se hacía retroceder el carro y se pulsaba de nuevo la tecla equivocada. El golpe del hierro contra la hoja transfería el material corrector al papel y desaparecía el error como por arte de magia.

La invención del Tipp-Ex fue una auténtica revolución para la escritura a máquina. Ya no era necesario sobreimprimir guiones para tachar los errores. Las palabras quedaban corregidas y el documento impreso lucía mucho mejor.

La empresa comenzó a diversificar y unos años más tarde comenzó a comercializar un típex especial para correcciones de bolígrafo. Un bote de pintura líquida blanca con un disolvente para acelerar su secado. Se aplicaba sobre el papel por medio de un pequeño pincel. Se dejaba secar y se escribía nuevamente encima del mismo. Era la versión líquida del famoso Tipp-Ex.

Desde entonces el típex ha cambiado un poco. En primer lugar la fórmula ha sido mejorada para superar un problema existente con los primeros líquidos correctores: se solidificaban en el bote dificultando su uso, para recuperarlos había que utilizar un disolvente especial. En segundo lugar ya no se aplica con pincel, la punta actual, en cambio consiste en una pequeña esponja de goma, mucho más precisa y efectiva. Y por último han aparecido nuevos formatos de típex: en formato lápiz con puntas de gran precisión. Se utilizan para la corrección de errores diminutos.