Pizarras

¿Rotafolios o pizarra de pared?

La pizarra mural y el rotafolios sirven ambos para escribir y dibujar, unas veces como elemento de apoyo en una conferencia o exposición (oficinas), otras como soporte principal para la enseñanza (colegios). Pero ¿cuáles son sus diferencias? Hablaremos de ello en este artículo.

Como todo, pizarras y rotafolios tienen sus pros y sus contras. Escoger uno u otro depende del tipo de ponencia pero también de las preferencias del ponente y del tamaño del aula en que se vaya a usar.

rotafolios

La pizarra mural, mejor para grandes audiencias y exposiciones generales

La clásica pizarra magnética para rotuladores vileda tiene una ventaja muy clara sobre los rotafolios con trípode: el tamaño, suele ser mucho más grande. Por eso resulta más conveniente para exposiciones impartidas ante grandes audiencias (aulas de institutos, academias). En efecto, el pequeño rotafolios no dejaría ver bien a las personas situadas en las filas traseras.

La pizarra mural sirve como elemento visual de apoyo, por ejemplo, al dar una charla, para mostrar un esquema general de los puntos que se van a comentar. El ponente avanza sobre sus explicaciones a partir de este croquis general. A su vez, el público no se pierde en el orden de los asuntos por tratar gracias al esquema.

Un inconveniente, la volatilidad del mensaje

Pero no todo son ventajas en la pizarra mural. Para avanzar en el guión de la exposición, el ponente deberá borrar en algún momento parte de las explicaciones. En ese caso le resultará imposible retomar algunos de los pasajes expuestos. En otras palabras, si quiere refrescar algún punto, tendrá repetir el dibujo, esquema, etc.

El rotafolios, ideal para exposiciones secuenciales

Como hemos visto el rotafolios o papelógrafo típico tiene dimensiones más reducidas que una pizarra de pared. Se emplean, por lo general, blocs de papel de tamaño Din A1. Esto exige que la audiencia debe sea más pequeña o una buena parte de ella no alcanzará a ver el contenido.

Sin embargo, el rotafolios es mejor que la pizarra en un aspecto: su contenido es permanente. Para avanzar en la conferencia, el profesor o ponente solo debe pasar hojas. Pero, si en cualquier momento quiere retomar sus explicaciones, podrá hacerlo sin dificultad.

La técnica de exposición con los rotafolios funciona muy bien cuando los hechos que se van a contar, siendo complejos, se desarrollan de forma progresiva. Es decir, siguiendo una secuencia lógica. Porque el profesor tiene completa libertad para saltar en sus explicaciones de un tema a otro.

Por otro lado, la pizarra de conferencias (rotafolios) por ser más pequeña tiene otras ventajas interesantes, por ejemplo, es más fácil de transportar entre aulas. Además, se pliega sin ocupar espacio y no necesita una instalación compleja (solo hay que montarla, no hace falta taladrar la pared).

¿Te ha servido este artículo para tomar una decisión? No dudes en dejar tu comentario. Y si quieres aprender más sobre pizarras, puedes leer esta breve historia sobre la evolución de la pizarra.

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